MEDIDAS CONTRA EL COVID 19 – SETIEMBRE

29 / 08 / 2020

Hoy en día tenemos mayor probabilidad de supervivencia por varios factores

Según informaciones científicas hay mayor probabilidad de supervivencia frente a la COVID-19 porque los médicos y científicos saben más sobre el COVID-19 ahora que hace 4 meses y por lo tanto son capaces de tratar mejor a los pacientes. Aunque esto es verdad, según la viróloga Sonia Zúñiga, investigadora de coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología, hay otros factores que lo explican.

Las personas de más riesgo están, en general, más protegidas y, sin embargo, se están dando más casos de infecciones en otros rangos de edades, muchas de ellas (por no decir la mayoría) asintomáticas que ahora, además, debido al aumento del número de test, se detectan», añade Zúñiga. Ya os explicamos que no hay evidencias de que el coronavirus se haya debilitado aunque haya menos mortalidad que en el anterior pico de la pandemia.

La neumonía es la causa fundamental de hospitalización

Según la información inicialmente se pensaba que el COVID-19 causaba muertes por neumonía y por eso se creía que los ventiladores eran la mejor manera de tratar a los pacientes enfermos que no podían respirar. Ahora nos damos cuenta de que el virus causa coágulos de sangre en los vasos sanguíneos de los pulmones y otras partes del cuerpo y esto causa la reducción de la oxigenación. Ahora sabemos que el simple hecho de proporcionar oxígeno por medio de ventiladores no ayudará pero tenemos que prevenir y disolver los micro coágulos en los pulmones». Esto no es exactamente así. Como explica Zúñiga, «el SARS-CoV-2 sí causa una neumonía severa, que puede venir acompañada de otras complicaciones (como las que describen de coagulación). Pero la causa fundamental de hospitalización y de internamiento en UVI sigue siendo por el problema respiratorio». Como ya os explicamos, los enfermos de COVID-19 pueden desarrollar trombosis pero, no hay evidencias de que la trombosis sea la “verdadera” causa de muerte por COVID-19, como decía otra cadena viral.

José María Molero, médico de familia en la Comunidad de Madrid y portavoz del grupo de trabajo en enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria, afirma que «existe cada vez más evidencia de la importancia de los fenómenos trombóticos en la fisiopatología de la infección que conducen a las complicaciones graves y muerte. No es la neumonía la única causa responsable. Los pacientes fallecen por un daño pulmonar difuso con fenómenos inflamatorios de los tejidos del pulmón y también se han encontrado micro trombos de los vasos más pequeños».

Molero añade que «en los pacientes más graves existen alteraciones que favorecen la coagulación y también el tromboembolismo pulmonar, que es una complicación que aparece en los casos graves, pero también en los menos graves, tras la fase aguda de la infección». No obstante, «también la bronconeumonía por el virus puede ocasionar la muerte, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas», aclara.

Además, según el estudio se usan anticoagulantes como la aspirina (ácido acetilsalicílico) y heparina «como protocolo en los regímenes de tratamiento en julio de 2020». Molero confirma que estudios con terapia anticoagulante como la heparina han obtenido resultados favorables en el pronóstico de algunos pacientes y en el tratamiento de casos graves se incluye la heparina, «generalmente como prevención de eventos trombóticos». El uso de antiagregantes como la aspirina «no está tan estudiado y no se usa de forma habitual en los protocolos de tratamiento», puntualiza.

De hecho, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos estadounidense) ha aprobado el uso de heparina sódica contra la COVID-19.

La ‘hipoxia feliz’ como supuesta causa de muerte

Según el texto, los pacientes solían morir «incluso antes de llegar a un hospital debido a la reducción del oxígeno en su sangre» debido a que la saturación de oxígeno se reducía gradualmente y los pacientes de COVID-19 «no presentaban síntomas hasta que se reducían de forma crítica, como a veces hasta el 70%». A esto el estudio lo llama ‘hipoxia feliz’ y se evita actualmente monitorizando la saturación de oxígeno de todos los pacientes y «llevándolos al hospital si su saturación de oxígeno cae al 93% o menos».

Esta afirmación «no se corresponde con la observación en la clínica», aclara Molero. «El descenso de la saturación de oxígeno por debajo de 92% y especialmente por debajo del 90% en la mayoría de los pacientes se refleja en una dificultad para respirar o disnea. Uno de los criterios diagnósticos de enfermedad o neumonía por COVID-19 grave es dificultad respiratoria grave o saturación de oxígeno menor al 90%».

Zúñiga explica que en realidad «lo que ocurre con muchos pacientes de COVID-19 es que la severidad de la neumonía bilateral progresa en cuestión de horas, debido a la tormenta de citoquinas. Por ello, al principio, casi no daba tiempo y muchos pacientes no llegaban al hospital».

El antiviral favipiravir no se recomienda contra el coronavirus

El estudio dice que hay dos «medicinas importantes» contra el coronavirus: los antivirales favipiravir y remdesivir. Mientras que el remdesivir sí cuenta con evidencia a su favor y ha sido aprobado su uso en Estados Unidos y España, «el favipiravir parece que hace más bien poco frente al SARS-CoV-2 y el remdesivir puede ayudar en algunas situaciones, pero sigue sin ser la solución definitiva», matiza Zúñiga. «De momento solo el remdesivir tiene algunos estudios con resultado favorable pero con bajo nivel de evidencia. Por eso es el que figura en la mayoría de protocolos de tratamiento en hospitales. En los pacientes críticos se usa pero no está clara su utilidad», añade Molero.

«En la actualidad no existe un tratamiento antiviral que haya demostrado una gran eficacia para controlar y eliminar la infección. El objetivo de los antivirales es disminuir la carga viral y el daño sobre las células, principalmente del pulmón, para evitar la tormenta de citoquinas y posteriores complicaciones asociadas a la inflamación, cómo los fenómenos trombóticos», afirma Molero.

Además, como explica la Organización Mundial de la Salud (OMS), a día de hoy no existe un medicamento o tratamiento contra el coronavirus para prevenir o tratar COVID-2019.

Del resto de afirmaciones, Zúñiga dice que «tienen bastante de cierto. Lo importante es seguir controlando las infecciones con la responsabilidad de cada uno, con mascarilla, lavado frecuente de manos, y manteniendo la distancia social».  

La tormenta de citoquinas

El estudio, dice que muchos pacientes no mueren por el coronavirus sino por la respuesta del propio sistema inmunológico, la llamada tormenta de citoquinas. Molero confirma que «ya se conoce bastante bien que parte del daño que acaba con la vida de los pacientes es ese fenómeno inflamatorio principalmente a nivel pulmonar, que se origina como respuesta a la presencia del virus a nivel de las células alveolares el pulmón».

Esta lesión pulmonar, cuenta Molero, produce «una reacción inflamatoria que se intensifica por la propia respuesta inmune del paciente punto en el pulmón se liberan citoquinas y otros productos tóxicos para las células y también para el virus provocando la inflamación alveolar, el edema pulmonar y la activación de la coagulación de la sangre a nivel de los vasos de pequeño calibre del pulmón».

La posición prona ayuda a respirar mejor:  «las personas con hipoxia mejoraron con sólo hacerlos recostar sobre su vientre, lo que se conoce como posición prona».

Sobre la posición prona para tratar la COVID-19, ya explicamos que sí se está poniendo boca abajo a una persona grave con coronavirus para ayudar a que sobreviva y hay estudios que apoyan su eficacia, pero falta más evidencia científica. Molero añade que la guía de la OMS sobre el manejo clínico de la COVID-19 recomienda qué en pacientes despiertos, que respiran espontáneamente, el decúbito prono puede mejorar la oxigenación. «Se recomienda en pacientes graves, pero no críticos» que necesitan ventilación mediante respiradores, añade.

La colchicina, un fármaco todavía en estudio contra los coágulos

Unos científicos israelíes han descubierto una sustancia química conocida como Alpha Defensin producida por los glóbulos blancos que puede causar los coágulos en los vasos sanguíneos de los pulmones y podría ser prevenido «posiblemente» con colchicina, fármaco usado contra la gota, dice la cadena.

«Las α–defensinas son proteínas con efecto favorable de activación del sistema inmune, tienen un efecto antimicrobiano directo y además facilitan y amplifican la respuesta inmune. Las producen principalmente los glóbulos blancos», explica Molero, quien aclara qué según un estudio publicado en 2019 por científicos de Israel, las α–defensinas favorecen fenómenos de trombosis e impiden la destrucción del coágulo pero al administrar colchicina a ratones se revirtió este efecto. «Actualmente solamente son hipótesis», aclara el médico de familia.

Molero añade que se cree que en la respuesta que se desarrolla ante la infección por COVID-19, al liberarse α-defensinas, a pesar de que esto favorece la respuesta inmunitaria, también podría propiciar coágulos. «Hay tratamientos en estudio que utilizan la colchicina contra esa formación de coágulos. Pero todos son estudios muy iniciales de los que no se puede extraer ninguna conclusión práctica para utilizar con los pacientes infectados. Hay que esperar resultados», sostiene.

El coronavirus entra en el organismo sobre todo por vías respiratorias

El informe dice que «El SARS COV2, sólo puede ingresar al cuerpo e infectar a través de las mucosas de OJOS y VÍAS RESPIRATORIAS». Aunque es verdad, la principal vía de entrada son las vías respiratorias y en menor medida los ojos, explica Pepe Alcamí, virólogo del Instituto de Salud Carlos III.

El virus puede contaminar la ropa

Aunque el texto diga «el SARS COV2 por su minúsculo tamaño por efecto aerodinámico, NO se pega a la ropa», las gotículas y los aerosoles pueden contaminar la ropa. «No la atraviesan ni se transmiten por la piel pero es recomendable sobre todo para el personal expuesto como los sanitarios lavar la ropa a 60ºC para inactivar el virus», aclara Alcamí.*

* Actualizado el 20 de agosto de 2020 con declaraciones de Pepe Alcamí.

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